Haciendo Magisterio

Haciendo Magisterio

viernes, 26 de diciembre de 2025

 

CALIDAD EDUCATIVA, JUVENTUD Y ELECCIONES 2026

Prof. Heli Ocaña Alejo

“Ser culto es el único modo de ser libre.”

José Martí

I.                ¿QUÉ ENTENDEMOS POR EDUCACIÓN?

 

Según la RAE, la educación se define como la “acción y efecto de educar”, que incluye la crianza, enseñanza o doctrina que se da a los niños, así como la instrucción a través de la acción docente. Además, se refiere a la “formación y desarrollo de capacidades intelectuales, morales y físicas de un individuo”

Desde la perspectiva sociocultural, se sostiene que “la educación es una construcción social y dinámica que no es responsabilidad únicamente de la escuela ni tampoco de la familia; es un proceso en el que, conjuntamente y de manera interdependiente, escuela, familia y sociedad aparecen como ejes relevantes e imprescindibles en el mismo.” — Sabariego (2002)[1].  Es decir, es la asimilación de la cultura humana según el contexto histórico, el espacio y el tiempo. También se considera fruto de un proceso de aprendizaje significativo a lo largo de la vida.

II.             PROPÓSITOS DE LA EDUCACIÓN

En general, el propósito de la educación es formar ciudadanos con capacidad para tomar decisiones          acertadas y desempeñarse constructivamente en la sociedad, contribuyendo al desarrollo y al cambio social. Una educación de calidad forma a la persona humana para ser un sujeto dinámico y activo en la sociedad, con capacidad de involucrarse en los asuntos públicos y resolver problemas.

Freire nos dice que “La educación debe ser liberadora y de toma de conciencia, para comprender la realidad y transformarla”. Nelson Mandela nos dice: La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo. Pero para lograr estos propósitos, ¿Bastará con un sistema educativo? ¿Cuáles son los componentes básicos de la calidad educativa? ¿Cómo influye la calidad educativa en el comportamiento, la práctica democrática y la participación electoral de la juventud?  Por la brevedad del artículo, no será posible responder todas las preguntas, pero citaremos algunos indicadores que permitirán comprender el comportamiento electoral de la juventud que sufragará por primera vez el 2026.

III. POLÍTICAS QUE GUÍAN LA EDUCACIÓN

EL ODS[1] 4 sostiene que al 2030 se debe “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. La UNESCO nos recuerda que “Una educación de … calidad siempre permitirá reflejar la naturaleza dinámica de la cultura y las lenguas, el valor de la persona en relación con el contexto más amplio y la importancia de vivir de manera tal que promueva la equidad en el presente y fomente un futuro sostenible.”  En la misma línea, el objetivo del PEN 2036 nos plantea tener una ciudadanía plena “…, ejerciendo responsablemente nuestra libertad para construir proyectos personales y colectivos, conviviendo y dialogando intergeneracional e interculturalmente en una sociedad democrática, equitativa, igualitaria e inclusiva, que respeta y valora la diversidad en todas sus expresiones y asegura la sostenibilidad ambiental.”  Es decir, una educación de calidad debe permitir a la persona ejercer una ciudadanía activa, con decisiones conscientes, involucradas en asuntos públicos, que respete la diversidad sociocultural y participe en proyectos políticos de desarrollo local, regional y nacional.  

IV.  ESCUELA Y FORMACIÓN POLÍTICA

En líneas generales, nuestro sistema educativo forma ciudadanos apolíticos. Las normas educativas prohíben el ejercicio político partidario en las escuelas e incluso sancionan al docente, al extremo de que puede ser acusado de apología al terrorismo; sin embargo, algunas prácticas, como las elecciones del municipio escolar, la formación de comités del aula, las elecciones de los brigadistas, etc., permiten que el estudiante, con ayuda del docente, desarrolle un comportamiento electoral determinado. En mi experiencia cotidiana he observado que “algunos candidatos” al municipio escolar tratan de replicar prácticas inaceptables como repartir caramelos junto a la propaganda electoral, ofrecer la ejecución de actividades o proyectos que no están en su capacidad de hacerlos, etc.

V. EVALUACIÓN DE APRENDIZAJES Y HABILIDADES SOCIALES

Para comprender mejor el logro de la competencia ciudadana de los estudiantes, resulta interesante analizar la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2023 del área de Personal Social. La evaluación cuyo dato se muestra en el cuadro es la medición del logro de aprendizajes en competencias de formación ciudadana, cuidado del ambiente y la comprensión del entorno social y geográfico de los alumnos del 2.º grado de educación secundaria. Estos datos nos ayudarán a comprender mejor el comportamiento electoral de la juventud en las elecciones de 2026.

El resultado de la evaluación muestra que en el año 2023 se logra un incremento de 4,8 puntos en el nivel de satisfactorio con respecto al 2018. El 16,9 % de los estudiantes alcanzó el aprendizaje esperado para el grado. Si vemos de arriba hacia abajo, el 83,1 % de los estudiantes se ubican en proceso, inicio y preinicio.


Según los datos estadísticos del INEI, cada año, medio millón de jóvenes culminan la educación secundaria, de los cuales un 17% aprox. Tendrían el nivel de preparación esperado. Este resultado es preocupante, en la medida en que son estos jóvenes los que inclinarán la balanza en las próximas elecciones.

 

VI.  JUVENTUD, PERCEPCIÓN POLÍTICA Y ELECCIONES

Según el RENIEC, el año 2026 votarán un promedio de 27 millones y medio de ciudadanos habilitados, de los cuales 2,5 millones de jóvenes votarán por primera vez (La República 21-07-25). En este grupo estarán los alumnos egresados de la educación secundaria entre 2022 y 2025. En esta línea, preguntamos: ¿cuál es la experticia política y la percepción de la democracia de estos 10% de electores? ¿Cuál es su visión de país? ¿Están conectados con el futuro del país?

En cuanto a su comprensión de la política, de acuerdo con el estudio "Cómo vota el Perú", elaborado por Arellano Consultoría, el 66 % de los jóvenes creen que su voto contribuye a mejorar el país (Infobae 15-06-2025). Según el mismo estudio, 76 % de jóvenes consideran la opinión de familiares y amigos para tomar decisiones de su voto; el 75 % toman en cuenta sus propias búsquedas e investigaciones, el 67 % escuchan a expertos, mientras que el 64 % se guían por información vista en redes sociales y solo 13 % afirma que no se deja influenciar. Según el IEP (La República - ídem), el 57% de los jóvenes de 18 a 24 años recibe las nuevas elecciones con sentimientos negativos: tristeza, desesperanza, ansiedad y miedo; el 46% no confía en el proceso electoral y más del 88% se declara inconforme con la democracia actual. La misma encuesta indica que el 29% de los jóvenes se identifica con la izquierda y el 33% con la derecha. Mientras que el 39% se define como centro, ¿saben qué es el centro político? Aquí está el reto de las organizaciones políticas.

Al observar los resultados de la ENLA 2023 y las evaluaciones PISA, constatamos que no tenemos muestras de buen desempeño en matemáticas, comunicación, ciencias, personal social y ciudadanía. Al respecto, no hay análisis técnico que ayude a tomar decisiones; sin embargo, cabe reflexionar sobre el sentido de la educación peruana: ¿hacia dónde vamos? ¿realmente los jóvenes se están preparando para tomar decisiones acertadas? ¿Cuál es la labor de los educadores en la formación integral de los estudiantes de educación secundaria? Un tema vital es cómo lograr los objetivos del PEN 2036, pero es “pedir peras al olmo”. Al país le conviene contar con jóvenes bien formados. Es decir, debemos lograr una educación de calidad que ayude a tomar decisiones en aras del desarrollo nacional y de los cambios que se esperan. Para tal objetivo, no solo se debe esperar a la escuela, sino, es vital comprometer a otros actores, pero ¿Será posible con organizaciones políticas que solo buscan votos? ¿Cuál es el trabajo de organización y concienciación que realizan los partidos políticos? ¿Cómo contribuyen las familias a la formación política de sus miembros? ¿Cuál es la labor de educación liberadora que dicen realizar las organizaciones de izquierda?

VII.  ELECCIONES Y EL RETO DE LOS EDUCADORES

Si los jóvenes no “despiertan”, nuestra democracia seguirá debilitándose, atrapada en partidos políticos que buscan únicamente votos mediante la manipulación, en lugar de trabajar por la formación de la conciencia ciudadana. Si los sectores democráticos y de izquierda ceden el terreno a los medios de comunicación y a la propaganda, corremos el riesgo de que en 2026 los mismos partidos, ya desgastados, permanezcan en el poder defendiendo intereses mezquinos. En este escenario complejo, los educadores tienen un papel decisivo: contribuir a la vida política del país formando ciudadanos conscientes, capaces de pensar, decidir y transformar la realidad. Para ello, es indispensable desarrollar competencias y capacidades que promuevan un comportamiento democrático desde las aulas: aprender a escuchar, educar para la libertad y formar para la acción. Educar hoy significa resistir y resistir implica plantear alternativas con visión de futuro. Es decir, trabajar a largo plazo.

VII. MOVILIZACIONES Y EXPERIENCIA POLÍTICA DE LA JUVENTUD

Vale puntualizar que las movilizaciones de la Generación Z del 2025 han emergido como una fuerza política y social significativa; su protagonismo en las movilizaciones recientes refleja el rechazo profundo a la clase política tradicional y, además, también han tomado una postura respecto a la gobernanza. Los jóvenes saben usar con mucha experticia los entornos digitales, lo que les permite organizarse rápidamente, difundir mensajes de protesta y generar conciencia colectiva a través de redes sociales. Las plataformas más usadas fueron TikTok, Instagram y X, convirtiendo dichos entornos en espacios de articulación política, porque a través de ellos se denuncian abusos, se convocan marchas y se viralizan consignas como “Que se vayan todos”, que expresa un rechazo transversal a las instituciones del Estado.

Las movilizaciones de la generación Z no solo se limitaron a la protesta. También incidieron en la agenda pública, cuestionando reformas como las de las AFP, denunciando extorsiones en el transporte público y exigiendo transparencia en la gestión estatal. Su activismo fue horizontal, descentralizado y espontáneo, lo que les hizo difícil encasillarse en ideologías tradicionales. Algunos analistas los describieron como “redentores” por su impulso transformador, mientras que otros los vieron como “subversivos” por su confrontación directa con el poder establecido.

IX. MOVILIZACIONES E IMPACTO POLÍTICO

Históricamente, las movilizaciones han sido clave para la aprobación de reformas sociales. La presión ayuda en los procesos de renovación política, a impulsar reformas estructurales y a fortalecer la democracia participativa. La presencia activa de la Generación Z motivó a otros sectores de la sociedad a involucrarse en acciones directas y educarse políticamente. En el contexto de la movilización del 2025, inicialmente denostaron a los representantes políticos, pero más adelante invitaron a sumarse convencidos de que solo con una gran unidad se podía lograr “que se vayan todos” y dar salida a la crisis del país. En resumen, esta experiencia de lucha influirá positivamente en la percepción política de los jóvenes para que vayan a las elecciones con un criterio mejor formado.

X.             A MODO DE CONCLUSIÓN

Estamos en un periodo de redefinición del concepto de ciudadanía activa y, sobre todo, en la juventud. Esta no puede estar exenta de una educación de calidad ni de una buena práctica docente. La capacidad de movilización de los jóvenes, el dominio de las herramientas digitales, el rechazo al statu quo y la capacidad de organización los posicionan como actores clave en la vida política que merecen ser atendidos. Si bien los jóvenes enfrentan desafíos como la represión estatal, la falta de espacios institucionales para canalizar sus demandas y aspiraciones políticas, su energía y convicción los convierten en una esperanza renovadora para el Perú, que los partidos políticos no deben descuidar si quieren tener éxito en las próximas elecciones.

Pablo Helí Ocaña Alejo
Educador y capacitador docente
Pas decano del colegio de profesores del Perú
Con experiencia en formación docente

 

El presente artículo es la tercera edición. Las anteriores fueron publicadas por: 
Prensa Ancashina N° 197 y 
Revista Quinde N° 02 de la IE San Marcos del Sur



[1] ODS – Objetivo de Desarrollo Sostenible


[1] Bases conceptuales de la educación intercultural. De la diversidad cultural a la cultura de la diversidad - Leiva Olivencia, J.J.